domingo, noviembre 18, 2007

CONVERSACIONES CON MI INTERIOR





Te hablo de la melancolía. De la amiga que me habita desde que nací. Aparece, se queda un tiempo y luego se marcha hasta nuevo aviso.

Te hablo de la cosquilla en la panza y los ojos tristes, que buscan en el aire no sé qué maravilloso universo para huir. Huir de la realidad que duele y pesa. Que asfixia por momentos.

Te hablo de desazón, desgano. Cuando tenés ganas de estar debajo de un árbol frondoso y fundirte en su verde.

Claro, me dirás... "¿Pero estás loca?" y he de responderte que sí. Que hay días que siento que no encajo en este mundo. Entonces invento el mío. Mi propio universo. Donde me refugio de los humanos dogmáticos.

Porque no me gustan los dogmas, escapo a las costumbres, no me gusta ser una mancha más en la manada. Y sabés que no es egocentrismo. No me gusta resaltar. Eso lo quiero para mí. Mi profunda convicción de no ser una más.

Y vaya si soy distinta. Sé, asumo que pienso de manera diferente, que soy bastante salmón y poco convencional. Al fin, ¿de qué te sirve adaptarte a las reglas sociales? Si total, cuando quieren te lapidan con sus razones, que no tienen por qué ser las tuyas.

Te hablo desde una sensibilidad a flor de piel, a flor de vida. A flor de lágrimas que se escapan por motivos que para muchos son triviales. Y no me importa.

Bien sabés que no me importa lo que piensen los otros. Que hay hasta una envidia malsana cuando levantan el dedo acusador y te tildan de "diferente" o "inadaptado". En definitiva, mueren por estar en mi lugar, pero no se atreven. Porque hay que saber hacerse cargo del camino elegido. Entonces es mejor transitar el que los demás eligieron por ellos.

¿A cuenta de qué dar tantas explicaciones? No me interesa. Sé que no hago mal a nadie. Quién no me soporta, no me transita. Tampoco los dejo. Aprendí a elegir mi compañía. No me gustan los mediocres, los hipócritas, los que se engalanan con su ego desmedido, los insensibles, los pacatos.

En fin, soy. Brutalmente franca a veces. Intento mi senda sin dejar tendales tras de mi andar. No tengo ases en la manga, no me gustan, no los necesito. Soy la que te habla, la que ahora garabatea esta hoja, procurando entiendas mi esencia.


Y puedas algún día mirarte en mis ojos.



©Viviana Álvarez

6 comentarios:

Mercedes Sáenz dijo...

Vivi: Esto además de bellamente poético es muy bueno. Tremenda conversación con uno mismo... y con el otro. Muy bueno! Un abrazo

Belu dijo...

Ya somos dos... quizás eso indique que no andamos tan perdidas. Yo me refugio en la poesía que es mi droga preferida ante tanata cocaína universal, el sol y en el tiempo. Quizás logre sanarme o me pinte una sonrisa tratando de imitar a los demás.
Hace un tiempo leí el artículo de Michel Foucault: ¿Qué es un autor? en donde explica que la obra no debe interpretarse por el modo de vida de su autor, que no deben estudiarse juntas... pero yo Viviana me pregunto ¿cómo leer tu escrito sin imaginarte a vos sufriendo esas palabras?
Es bueno volver a estas tierras... Buena vida!

FÉLIX LOBOS dijo...

Llegué de casualidad... te dejo saludos.



Salud... te espero por mi espacio.

canido dijo...

Navegué a la deriva y encontré esta orilla... Un placer. Amarraré desde hoy bastante a menudo mi barca por aquí.

Nicolas dijo...

Realmente tienes un sitio muy bello. soy nuevo en estos rumbos y de a poco voy encontrando espacios muy interesantes, como este.

Una partecita de lo que escribiste me llego mucho :

Que hay días que siento que no encajo en este mundo. Entonces invento el mío. Mi propio universo. Donde me refugio de los humanos dogmáticos.


Sigue asi, te agrego a mis links, asi seguire pasando a dejar mi huellita. un saludos

Nico

Biolumínica dijo...

Bueno, dedique tiempo a tu poesía y reflexiono: Es bellísima. Me atrapa, me emociona. Alimenta mis pensamientos. De golpe me dan ganas de llorar y sigo leyendo y otro sentimiento aparece... Ademas, ésto último que he leído me ha fascinado.
Eres una persona en extremo sensible.
Nuevamente: Felicitaciones.