miércoles, abril 16, 2008

se te cae el imperio...


se te cae el imperio
sobre la cabeza
que antes concibió
ardides, torturas, matanzas

se te derrumba la bolsa
te alcanzó el desempleo
y el águila que te coronaba
perdió, errante, el vuelo

qué ahora de tus invasiones
dónde has de enterrar tus muertos

cuando talle el hambre
anorexia en tu cintura

©Viviana Álvarez

7 comentarios:

Ego dijo...

Yo sé que hay que luchar a toda costa
en esta guerra cruenta, que es la vida,
plagada de traiciones sucias, tontas,
pasión, absurdo y mucha hipocresía.
Dicen que quien se amarga es porque quiere,
pero es porque no encuentra soluciones;
problemas, arrogancias, decisiones,
sentimientos enfermos que no mueren.
Mas cayendo en terreno pesimista
sólo a perder admites resignarte,
puedes ser a la vez cierto y realista
y seguir para arriba y superarte.
Suena a palabrería muy barata
repetir “no te hundas, sé valiente”,
sé que es verdad que se nos desbaratan
y hacen frías las cosas mas calientes.
Y que duele llorar, y se desea
arrancarse de cuajo el alma a veces,
cuando con la desgracia te codeas
y ves como tu fuerza desfallece.
No sé como empezó este enfrentamiento
belicoso, tan cruel, que duele tanto,
ni sé quien derramó primero un llanto,
sólo una cosa sé: VIVE EL MOMENTO.

Néstor Morris dijo...

Viviana

Quien quiera oir que oiga...

Comparto en su totalidad el esp�ritu de estos versos. Deber�an multiplicarse, esparcirse en el aire que respiramos (cuando se retire el humo...)

Un abrazo.

Svor dijo...

disfruto siempre cuando paso por tus poesias
saludos

WILHEMINA QUEEN dijo...

y cuando el imperio cae
todo cae a su alrededor

qué tristeza me has dejado!!!!!!


Vero

juegos dijo...

Que lineas tan profundas, siempre es bueno encontrarse con blogs como el tuyo, enohorabuena!!

Jaime Sánchez dijo...

hola ;) encantado de conocerte, asimismo yo tb tengo un blogspot de poesia, soy joven pero con sueños :)

http://xpresivo.blogspot.com

Anónimo dijo...

no tengo palabras para expresar
el placer que dá leer cosas tan bellas,
cariños
Anahi Duzevich Bezoz