lunes, junio 23, 2014

Grito de una vida

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Distiende manos que arropan años.  Mira el camino y las piedras sorteadas. Sabe de renunciamientos y olvidos. Se olvidaron de él, de su paso, de su ser. Pero sigue, ave fénix entre estiércol. Y el camino sigue, también las piedras. Todas en su lugar. Mas su mirada se posa en nuevos horizontes.

 

Que lo abrazan, lo funden y santifican.

 

©Viviana Álvarez 

4 comentarios:

Telma dijo...

Me ha gustado. Mucho.

Viviana Álvarez dijo...

¡Muchas gracias, Telma!

Eliane dijo...

QUE LINDO!
Besos

Viviana Álvarez dijo...

Absolutamente dedicado a Andrés, mi querida Eliane...