miércoles, agosto 22, 2007

UNA CARTA



Desde sombras urdo el sino fugaz. Desde atrapadas maquetas dibujo puentes y cierro puertas. Todos conocen mi nombre, más pocos deciden nombrarme.

Deslizo mi voz desde cuervos que contentan su hambre en almas vacías. Muchos caminos me encuentran bajo un árbol seco, a la espera de un distraído. Y me brillan los ojos mientras froto mis manos, anticipando el regocijo de su pena.

Algunos se me escapan, porque saben reír y distinguir luces donde siembro oscuridad. Algunos se me escapan...

Ahí me doy cuenta que no soy perfecta, que existe tal vez un hilo invisible, conductor de maravillas, que los ahuyentan de mi andar. Que no importa lo helado de la noche, igual divisan ángeles. Que más allá de nubes promiscuas, sus ojos encuentran el sol.

Por más que me esfuerce no todos caen en mis planes, no todos derraman lágrimas porque apriete la razón o los fustigue la soledad. No todos creen en mí, es más, se burlan en mi frente como malditos bufones, a sabiendas que ganaron la partida.

No todos caen en mis planes... algunos se me escapan. Y sé de antemano que si bien tengo súbditos, aún quedan rebeldes que no responden, que intentan vapulearme y ahogar mi voluntad.

Como ahora, hace un rato que te hablo y trato de convencerte, susurrándote mieles, mientras acerco mis labios a tus fuentes, tus manos me apartan. Y tu mueca es burlona, no puedo liarte, no puedo atraparte.

La derrota llegó. Intentaré otra senda, buscaré otra alma.

Atentamente

La Desolación


©Viviana Álvarez

2 comentarios:

Verónica dijo...

y te dejo un regalo mimo de cumpleaños, jajajaja
besos, pincha en el enlace:

Premio Blog Solidario

El Verbo Sabio y Divino dijo...

Soledad, pienso en soledad.

M.