
Miro la noche palidecer desde mí. Languidece otra luna en un cielo extraño. Me voy adentrando en mi melancolía, con tu nombre a fuego en mi espalda.
Miro un amanecer, uno más con tu recuerdo entre mis sábanas. Y no entiendo por qué. No entiendo tu ausencia, no entiendo al dolor que lacera mi sangre.
Transito veredas que llevan a ninguna parte. Desconsoladas aceras que sienten mis pasos. Que vibran mi andar. Y no te encuentro.
Abrí todas las puertas, hurgué cada mirada, cada pestaña, cada mano; pero las tuyas estaban perdidas.
Como mis ansias.
©Viviana Álvarez
1 comentario:
Dónde se coloca una especial mirada y la sensación después llega sola.
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