
Será que ahora miro las fotos del viejo y me veo en el espejo de sus rasgos. Nunca me dijo mi amor el viejo, ni me dio abrazos inolvidables, a su manera, parca y muda, él quería.
Nunca nos sentamos a tomar vino y gastar palabras, porque no dialogaba y los años le fueron endureciendo la mirada y un rictus mudó su risa.
Un día se murió el viejo y no pude despedirme, ni decirle (porque nunca gastamos palabras) que hoy me reflejo en las fotos que tengo guardadas.
Y sé que sabe, que a nuestra manera (un tanto desprolija) nos quisimos con el viejo.
©Viviana Álvarez
Nunca nos sentamos a tomar vino y gastar palabras, porque no dialogaba y los años le fueron endureciendo la mirada y un rictus mudó su risa.
Un día se murió el viejo y no pude despedirme, ni decirle (porque nunca gastamos palabras) que hoy me reflejo en las fotos que tengo guardadas.
Y sé que sabe, que a nuestra manera (un tanto desprolija) nos quisimos con el viejo.
©Viviana Álvarez