
Entonces me pregunto una y otra vez. Desgajo signos en mi mente febril. Entonces acaricio espanto y revuelvo miseria. Sigo por despobladas sendas que conducen, indefectiblemente, hacia el abismo.
Entonces aviento pavura y siembro desconsuelo. Soy entre los ladrillos uno más, que pretende diferenciarse de un resto que no comprende imperfecciones.
Y sigue arrebujándose la pregunta. Que no halla consuelo ni respuesta en las vanas quietudes de la sociedad.
¿Será acaso pecado ser diferente? ¿Será acaso ominosa referencia intentar no ser resto de un mazo que ya no espera la mano que baraje?
©Viviana Álvarez
Entonces aviento pavura y siembro desconsuelo. Soy entre los ladrillos uno más, que pretende diferenciarse de un resto que no comprende imperfecciones.
Y sigue arrebujándose la pregunta. Que no halla consuelo ni respuesta en las vanas quietudes de la sociedad.
¿Será acaso pecado ser diferente? ¿Será acaso ominosa referencia intentar no ser resto de un mazo que ya no espera la mano que baraje?
©Viviana Álvarez