Porque la poesía es la vida misma, porque somos alma vagando en letras, porque cada gota de agua, al deslizarse, talla un poema. Por la vida, las letras, la poesía...
sábado, marzo 24, 2007
puede que tome tu mano
puede que tome tu mano
y desciendas a mi infierno
puede que tome tu alma
y eleve plegarias a mi luz
puede que no distingas
ante cuál de las dos
rendir tu amor
©Viviana Álvarez
martes, marzo 06, 2007
lunes, marzo 05, 2007
jueves, febrero 22, 2007
cuando rescate mi locura
lunes, febrero 19, 2007
miércoles, febrero 07, 2007
¿CÓMO DECIRTE? V
domingo, febrero 04, 2007
jueves, diciembre 28, 2006
miércoles, diciembre 13, 2006
no soy yo
yo no sé de lluvias...

yo no sé de lluvias que borran heridas
ni de relojes detenidos por manos de sus dueños
sé del tiempo que lame penas con salada lengua
desiertos en camas vacías
pensamientos que andan por eternos valles
sé del amor a destiempo
de la espera acompasada en violines sin viento
de sueños que duermen en mantos
esperando el beso que los saque del fango
sé de tu amor en el aire
de la luna burlona que teje tu forma
y mira mi alma divagar en silencio
sé de una esperanza que acuna mi aliento
más allá de pesares y mares quietos
Viviana Álvarez
jueves, diciembre 07, 2006
juré olvido ante el espejo
jueves, noviembre 30, 2006
martes, noviembre 28, 2006
¿cómo decirte? IV

¿cómo decirte que urdo imágenes en noches yermas? Urgencia de tus manos asedia mis ocasos y cada paso me lleva hacia el abismo.
¿cómo decirte que la niebla se apodera de mi lar y no hay alondras en mi voz? Que enmudeció llamando estériles sombras que tienen tu olor.
¿cómo decirte que vago cielos oscuros? que los astros me abandonaron. Ya no hay llanto ni cánticos para ofrendarte, sólo desierto.
Donde vaga mi máscara sin recordar mi mundo antes de vos.
Viviana Álvarez
lunes, noviembre 27, 2006
¿cómo apartar de mí tu sendero ...?

¿cómo apartar de mí tu sendero
que conduce a campos plenos?
¿cómo disipar tu figura
huracán y sosiego?
tal vez transite mi brújula
distinto destino
del tuyo fagocitado en distancia
que implacable desune voces y cantos
tal vez mis pasos sean cascabel y duende
en templadas manos que no serán las tuyas
insondables preguntas avizoran destellos
a luz de gotas que derraman ausencia
y no será tu voz en mi piel de hambre
tal vez escrito en fuego quede trunco
este amor sin tiempo
más no será olvido que cubra de esparto
tu ser en mi vida que llevará por siempre
tu alma en la mía
Viviana Álvarez
viernes, noviembre 17, 2006
¿qué te cuente de mí?

¿qué te cuente de mí?
que destejo soledades a la luz de ausencias
que urdo destinos ajenos en pos de quimeras
que soy sueño y trino
viento brisa detrás de cometas
¿qué te cuente de mí?
que acuno lunas sobre silentes estrellas
y voy a tientas en búsqueda de un sueño
bruja noctámbula seguida por vampiros
que susurran versos sobre mi memoria
akásica
¿qué te cuente de mí?
sombra luz
alondra
la que sueña a escondidas de la gente
la que borda ilusiones en barcos de nubes
la que deja su alma en letras breves
©Viviana Álvarez
domingo, noviembre 05, 2006
jueves, octubre 26, 2006
LEYENDA EN MAR

Sabido es por todos que los ángeles custodiaban los acantilados, cada noche. Vigilaban el mar para proteger a Erín de los enemigos. Sus linternas mágicas parecían luciérnagas en la noche y confundían a los que osaban siquiera pensar en invadirla.
Es por esto que el cielo irlandés es el más diáfano, sus estrellas más grandes, las noches más claras y el mar es el más bravo y fuerte.
Cuentan los bardos que las arpas de estos vigías estaban encantadas y que al hacerlas sonar regresaban a Eire todos los que alguna vez partieron y estaban diseminados por el mundo añorando su tierra, que es mágica. Cantan en sus poemas que las arpas siguen entonando la dulce melodía y no cesará hasta que regrese a la isla hasta el último de sus hijos.
Es tan tarde, de madrugada, y no dejé de oír durante mi descanso una tibia canción que aún fluye en mis sentidos y en mi alma.
Niniane (Viviana Álvarez)
¿CÓMO DECIRTE? III

¿Cómo decirte que amanecí nublada? Que es viento el llanto que roza tu ausencia.
¿Cómo decirte que es noche mi solitud (des)poblada? Y murmuro penas en vanas esperanzas, que aprendieron de memoria la elegía de tu voz.
¿Cómo decirte que musita el silencio tu nombre entre espinas? Y dibuja sus márgenes, vacío impenitente de estériles llamadas.
Viviana Álvarez
lunes, octubre 23, 2006
FOSFORESCENCIAS NOCTÁMBULAS
Invierno, todo se adormece y parece más grande, los ojos miran el mundo detrás de los vidrios empañados por suspiros. Noches largas, condensadas en la atmósfera rancia de no saber que hacer con las horas cansadas. Tal vez sea el teléfono el que desaletargue del espejismo, tal vez el timbre de la calle, (aunque nadie se anima a salir cuando el frío corta las mejillas), tal vez una ilusión auditiva y nada de esto suceda y sea la imaginación mentirosa la que juega con los sentidos faltos.
Agosto, invierno crudo, se acostó porque estaba aburrido, ni siquiera la lectura lo reconfortaba así que decidió apagar la luz y dormirse rápido (como si uno pudiera decidir estos asuntos). Cerrando los ojos, entró en una pesadez atípica, se dijo que estaba muy agotado, fue cuando el vértigo lo tragó en un espiral fosforescente. Cabeza para abajo, cabeza para arriba, giraba en una calesita negra. Dentro del espiral que en cada giro se iba ciñendo más contra el, como mujer urgente desnudándolo e invitándolo a besar su boca lujuriosa. Entonces el deseo y su sexo y las ganas y ella lo abrazó fuerte contra su desnudez con un gemido casi salvaje y el se sintió desfallecer en un quejido ahogado.
Y el espiral fosforescente y el aire que no llega y las sábanas de negro raso brillante.
Agosto, invierno crudo, se acostó porque estaba aburrido, ni siquiera la lectura lo reconfortaba así que decidió apagar la luz y dormirse rápido (como si uno pudiera decidir estos asuntos). Cerrando los ojos, entró en una pesadez atípica, se dijo que estaba muy agotado, fue cuando el vértigo lo tragó en un espiral fosforescente. Cabeza para abajo, cabeza para arriba, giraba en una calesita negra. Dentro del espiral que en cada giro se iba ciñendo más contra el, como mujer urgente desnudándolo e invitándolo a besar su boca lujuriosa. Entonces el deseo y su sexo y las ganas y ella lo abrazó fuerte contra su desnudez con un gemido casi salvaje y el se sintió desfallecer en un quejido ahogado.
Y el espiral fosforescente y el aire que no llega y las sábanas de negro raso brillante.
Viviana Álvarez
¿CÓMO DECIRTE? II
¿Cómo decirte que tejo distancias con tu ocaso? ¿Que la luna no llena mi cielo baldío? ¿Que las nubes rodean mi borde asfixiándome?
¿Cómo decirte que vago noches en soles profanos, que es mueca la luz que golpea mi puerta? No hay mares ni olas en mi dantesco solar.
¿Cómo decirte que tu susurro está poblado de otras voces? Ángeles/demonios que pugnan por salir, se alimentan en mí.
Viviana Álvarez
PARA EL PROGRAMA MOMENTOS, A RAMÓN, A ROXANA, FITO, Y AL COORDINADOR GENERAL, RAMÓN GONZALO
Con todo mi agradecimiento y cariño. Vaya un saludo emocionado para todos ustedes.
Hay momentos que la luna se oscurece
y no brillan las estrellas
todo palidece bajo la blanquecina
esquela colgada de la noche
Hay momentos que el sol resplandece
aún en cerradas noches
nublados cielos
vientos agoreros
Hay un momento que acompaña
el decir/el vuelo/
en una cálida voz que acuna letras
teje madejas con palabras
en una sola
poesía
Con todo mi agradecimiento y cariño. Vaya un saludo emocionado para todos ustedes.
Hay momentos que la luna se oscurece
y no brillan las estrellas
todo palidece bajo la blanquecina
esquela colgada de la noche
Hay momentos que el sol resplandece
aún en cerradas noches
nublados cielos
vientos agoreros
Hay un momento que acompaña
el decir/el vuelo/
en una cálida voz que acuna letras
teje madejas con palabras
en una sola
poesía
Viviana Álvarez
lunes, octubre 16, 2006
deambulo soledades

deambulo soledades a la vuelta de olvidos
llevo mi alma a cuestas por caminos despoblados
donde los cuervos danzan fulgurantes concilios
entre vida y sobrevida
deambulo abismos en la esquina de la vida
donde se baten a duelo esperanzas e ilusiones
quimeras acústicas de otro cielo que no es el mío
Viviana Álvarez
domingo, octubre 01, 2006
sábado, septiembre 30, 2006
lunes, septiembre 18, 2006
confusos
martes, septiembre 12, 2006
martirio de las almas que avanzan en miríadas
martirio de las almas que avanzan en miríadas
soslayando siluetas en pergaminos
donde la sangre no alcanza
donde la vida no alcanza
para garabatear arabescos infames
de postreras incursiones
en el páramo final.
Viviana Álvarez
soslayando siluetas en pergaminos
donde la sangre no alcanza
donde la vida no alcanza
para garabatear arabescos infames
de postreras incursiones
en el páramo final.
Viviana Álvarez
las hogueras lamen nuestra cópula
las hogueras lamen nuestra cópula
en amaneceres desgajados
entre desprolijas sábanas
Viviana Álvarez
en amaneceres desgajados
entre desprolijas sábanas
Viviana Álvarez
domingo, septiembre 10, 2006
A JULL - mi amigo del alma -
Decir amigo, es decir juegos
Joan Manuel Serrat
sin tu voz
seria páramo la vida
existencia fútil
desprovista ausencia
si no fueran tus manos
devorarían mi alma
oscuros abismos
más son tu voz y la mía
celestiales cantos
allende penas
desvaríos mutuos
puentes desde tu corazón
al mío
Viviana Álvarez
cada quién con su muerte a cuestas
cada quién con su muerte a cuestas
por peñascos sueltos
cada quién con su cruz en la espalda
por pesados Gólgotas
que ahogan esperanzas
cada quién con un poema parido
desde el centro hacia los bordes
donde estalla la cadencia
del grito no copulado
Viviana Álvarez
por peñascos sueltos
cada quién con su cruz en la espalda
por pesados Gólgotas
que ahogan esperanzas
cada quién con un poema parido
desde el centro hacia los bordes
donde estalla la cadencia
del grito no copulado
Viviana Álvarez
¿CÓMO DECIRTE? I
¿Cómo decirte que se me hiela la sangre ante tus manos ausentes? Que son vanas las lluvias. Y no hay astro en el cántaro de las nocturnas aves, desde que tu voz silenció.
¿Cómo decirte que recorro sigilos en pos de tu piel? Y el mundo no rodea mi periferia, que yace en un rincón de la alcoba.
¿Cómo decirte, si mi canto feneció en tristezas que llevan tu silueta? Y desdibujan constelaciones que no te nombran porque enmudeció mi alma, esperándote.
Viviana Álvarez
domingo, septiembre 03, 2006
tu arteria barrosa
tu arteria barrosa
pulula agonía
dolor sumergido
muertos no enterrados
Río de la Plata
decadencia/ hambre
suplicio interminable
tu fondo atormentado
voces acalladas
vuelos de la muerte
Río de la Plata
tumba sin nombre
¿devolverás algún día
los restos que tragaste?
Viviana Álvarez
pulula agonía
dolor sumergido
muertos no enterrados
Río de la Plata
decadencia/ hambre
suplicio interminable
tu fondo atormentado
voces acalladas
vuelos de la muerte
Río de la Plata
tumba sin nombre
¿devolverás algún día
los restos que tragaste?
Viviana Álvarez
porque sin vos no son mías
porque sin vos no son mías
las noches
porque tu ausencia
dibuja el color del pecado
porque no brilla la luna
sin la claridad de tus ojos
que dejaron de mirarme
porque entibia mi alma
el recuerdo vacío
de saber que fuiste
vida
en mi cama vacía
Viviana Álvarez
las noches
porque tu ausencia
dibuja el color del pecado
porque no brilla la luna
sin la claridad de tus ojos
que dejaron de mirarme
porque entibia mi alma
el recuerdo vacío
de saber que fuiste
vida
en mi cama vacía
Viviana Álvarez
no parten lágrimas desde órbitas vacías
no parten lágrimas desde órbitas vacías
ni sangran venas secas de vida
tormentas no inundan cuerpos inertes
saberse vivo de cara al sol
mejor que parir soledades
en la esquina de la incertidumbre.
Viviana Álvarez
ni sangran venas secas de vida
tormentas no inundan cuerpos inertes
saberse vivo de cara al sol
mejor que parir soledades
en la esquina de la incertidumbre.
Viviana Álvarez
jueves, agosto 31, 2006
SABER MIRAR
Si pudieras ver en las profundidades del mar irlandés, pero ver bien, te darías cuenta que sus aguas no son comunes. Te asusta, pues golpea con la fuerza de mil dragones contra la roca indómita. Si te paras al borde de los acantilados, seguramente has de marearte, pues su vaivén recuerda los antiguos nudos celtas. Símbolos infinitos labran sus olas con la espuma.
Pocas son las personas que osan posar su planta bien al borde de las rocas y mirar. Pero mirar bien.
Daphne O´Flee lo hizo.
En aquellos días que se pierden en la memoria de los tiempos, Daphne, niña aún, sentía una atracción especial por los azules y sus olas. Cada día, aún contra los retos maternos, se escapaba a los acantilados. Y allí pasaba tardes enteras, pues ella sabía mirar el mar. Mirarlo bien.
En sus escapadas, la pequeña hablaba con cuánto ser mágico te puedas imaginar. Al atravesar el bosque para llegar al mar, legiones de elfos de los árboles salían a su encuentro, luego, ya a campo abierto, los leprechauns la seguían en su andar. Más al llegar a los acantilados, quedaba a solas. Y allí entablaba largas charlas con las ondinas. Toda especie de estas hadas de las aguas la rodeaban, invitándola.
Danzaban frente a ella, entonaban sus hechiceros cánticos, que Daphne sabía acompañar a la perfección. Pues, tras tanto concurrir a esas tertulias, terminó por sabérselos de memoria. Largos bailes con dulces melodías feéricas endulzaban las tardes de nuestra niña, que se sentía transportada a dimensiones elevadas. Lugares donde la razón no acude y la magia es la única que reina.
Hablando de reina, los habitantes del lugar, algunos descendientes de la familia de Daphne, cuentan que una de aquellas extasiadas tardes, se le presentó la reina de las ondinas. Y la invitó a mirar el mar.
Mirarlo bien.
La madre la buscó toda la noche, convocó a los vecinos del condado en su desesperación, pero no la hallaron. Pasaron días tratando de saber de ella, en vano. Hasta convocaron a los antiguos espíritus, implorando su ayuda. Tampoco resultó.
Pasaron meses.
Una de esas noches, cuando la pobre mujer no tenía más lágrimas para derramar, oyó su nombre en el aire. Era la voz de su hija desde los acantilados.
Hacia allí corrió. Elfos y leprechauns la ayudaron para llegar más a prisa. Más al acercarse a los acantilados, quedó en soledad. Y allí, vio a Daphne en el mar, entre ninfas y ondinas, elevándose hasta alcanzar a su madre, entonando aquellas estrofas que hablaban sobre mirar el mar irlandés.
Mirarlo bien.
Viviana Álvarez
cuando se agoten las fuentes
cuando se agoten las fuentes
del amor innombrable
y sólo queden páramos
será
ausencia convicta
tu desdibujo
en mi llanura
Viviana Álvarez
del amor innombrable
y sólo queden páramos
será
ausencia convicta
tu desdibujo
en mi llanura
Viviana Álvarez
¿CÓMO DECIRTE?
¿Cómo decirte que la ausencia dibuja formas en el silencio? ¿Y la lluvia trae el rumor sempiterno de tu voz? Lejanos vientos conjuran estrellas en un cielo absurdo, que mira desde sus cúspides mi soledad.
¿Cómo decirte que dibujo olvidos con tu sombra? ¿Qué los verdes trocaron a negros y la paleta cayó de manos del pintor? Madrugadas peregrinas vienen a buscarme, y hallan tan sólo recuerdos de quién fui.
¿Cómo decirte que poseo la pena más sublime en las profundidades de mi sol? ¿Qué no hallo resquicio para huir? Sólo bruma rodea mi espectro, que vaga en las ruinas de mi pesar.
Viviana Álvarez
domingo, agosto 20, 2006
desde la claridad que perfora ventanas
desde la claridad que perfora ventanas
con espectrante luz
rincones oscuros donde los lémures
danzan prodigiosas melodías
brota el soliloquio de tu voz
coronada en nácar
tus manos abarcando mi continente
y al tierno murmullo de grillos y mirlos
hombre suave tallado en lunas
derramas tu luz en mis profundidades
Viviana Álvarez
con espectrante luz
rincones oscuros donde los lémures
danzan prodigiosas melodías
brota el soliloquio de tu voz
coronada en nácar
tus manos abarcando mi continente
y al tierno murmullo de grillos y mirlos
hombre suave tallado en lunas
derramas tu luz en mis profundidades
Viviana Álvarez
domingo, agosto 13, 2006
POBRE VAMPIRO APESADUMBRADO
Pobre vampiro apesadumbrado,
despertó de su letargo, gélido aliento,
cruel y acongojado
desplegó eterno las negras alas al viento.
Deambuló solitario los tejados,
buscó un cuello donde regocijar
sus ansias.
Olvidar la eternidad.
Pobre vampiro apesadumbrado.
Pretendió agotar a su víctima
y acabó eternamente enamorado.
Viviana Álvarez
despertó de su letargo, gélido aliento,
cruel y acongojado
desplegó eterno las negras alas al viento.
Deambuló solitario los tejados,
buscó un cuello donde regocijar
sus ansias.
Olvidar la eternidad.
Pobre vampiro apesadumbrado.
Pretendió agotar a su víctima
y acabó eternamente enamorado.
Viviana Álvarez
LOCURA
Herida sangrante
intenta sanarse
a la luz de la estática luna.
Gesto sin forma
urgido de espirales
espectrantes.
Agazapados en la sombra
aguardan saltarme encima
para no soltarme.
Viviana Álvarez
INSOMNIO DE MÁRMOL

El ángel insomne
desvariaba entre mármoles.
Arruinadas ropas, vestía de musgo.
Contemplaba exánime, desde las alturas,
la vida pasar al revés de los muros.
Rostro mellado, estáticos ojos.
Lloraba de noche,
algunos lo vieron.
Murmuraba en silencio una letanía,
con voz de granito
y mármol.
El ángel insomne
sufría en silencio.
Desprolijos cabellos, frente erosionada.
Quiso una noche mirar las estrellas,
volar a la luna,
salir de la cripta.
El cielo, implacable,
descargó su furia.
Recordó al ángel
que él no era,
que no existía,
sino en las penumbras de La Recoleta.
Viviana Álvarez
domingo, agosto 06, 2006
el musgo trepa por tu alma

el musgo trepa por tu alma
anidando los muros más oscuros
habita recovecos sin destino
que vagan en poemas
solsticio de diciembre
ilumina mi hálito
recorriendo tu interior
a veces adiós
es demasiado triste
es demasiado absurdo
demasiado tarde
cuando el alma teje madejas
que no quieren desentrañarse
Viviana Álvarez
martes, julio 25, 2006
he de volver a mis ancestros
he de volver a mis ancestrosa regocijar mi alma en sus duendes
con este hombre tan tierno que
mi caminó atravesó con su mirada
he de volar a la cumbre de montañas nevadas
para ser águila y proeza
de la luna enmascarada
he de renacer en pétalos al alba
inundar tus centros con el bálsamo
de mis madrugadas
y al hundirse el sol en ocasos
quedarán en las estrellas las huellas
de tus brazos rodeando mi cuerpo
Viviana Álvarez
sábado, julio 22, 2006
VIENTOS CRUZADOS

El viento de las brujas le llevó las ilusiones. Desprovisto de aquellas, anduvo por senderos espinosos. Dejó de lado sus creencias, que no eran muchas, pero lo sostenían. Al no tener expectativas y descreer del entorno, abandonó la búsqueda de duendes entre las hojas secas.
Una semana después de la pérdida, cedió en consignación las esperanzas. Y siguió respirando.
Desilusionado y desesperanzado trepó al edificio más alto. Un día lluvioso.
Descendió conjuros, elevó oraciones, nada. Allá arriba se sentía poderoso. Pegó en sus hombros alas de papel barrilete que siempre portaba en los bolsillos.
El primer intento fue estéril. Al segundo despegó unos milímetros. Al tercero, ah! Al tercero planeó evadiendo las gotas.
Se elevó tan alto que la ciudad toda parecía puntos suspensivos. Cuando amainó el aguacero, cuando el sol restituyó su poder en los cielos, el viento de las brujas le devolvió lo que se había llevado.
Justo cuando venia en picada.
Viviana Álvarez
sábado, julio 08, 2006
derramó la vida

derramó la vida
en copas vacías
caminó hacia el este
cuando el sol se ocultaba
desde su lucerna
vio pasar los años
cuando ya no quedaba vestigio
cuando era tarde
para todo pacto
para conjurar lo irreversible
derramó entonces la vida
(nuevamente)
en pos de quimeras a destiempo
y corrió tras el sol naciente
incinerando pecados
sombras y demonios
que comían de su entraña
resquemores baldíos.
Viviana Álvarez
viernes, julio 07, 2006
LEYENDA DE LOS ACANTILADOS

El mar irlandés muere con furia contra la roca indómita. La espuma se despedaza en mililitros de gotas aturdidas. La piedra parda parece tallada a mano, vaya uno a saber por qué antiguo dios caprichoso. Visto fríamente, no es más que roca, y esta leyenda no son más que palabras contadas por generaciones.
Pero dicen los irlandeses más viejos que los acantilados tienen vida propia.
Cuentan que eran muchos los que querían apoderarse de Eire, y, antes de siquiera poder desembarcar, desaparecían. Todos atribuían esto a algún antiguo conjuro. Cada vez que alguien pretendía ocupar la isla por la fuerza, los acantilados se agigantaban.
Hasta que una noche, cuando la invasión parecía inevitable, y todos estaban dispuestos a dar batalla, de entre medio de la roca, surgió un ejército de hadas y elfos que hicieron desaparecer la flota enemiga, y los estupefactos testigos sintieron un estremecimiento bajo sus plantas.
Los acantilados habían aumentado de tamaño.
Dicen por ahí, que desde hace ya mucho tiempo, nadie piensa en una invasión a Erín, porque son famosas las huestes que habitan sus rocas, tragándose al enemigo y deglutiéndolo en las duras entrañas.
Viviana Álvarez
lunes, junio 26, 2006
ACASO
Quisiera que tu amor
se desgranara lentamente
sobre mi corteza.
Que tus manos
recorrieran mis continentes.
Que tu boca
se saciara
en mis océanos.
Quisiera que tus brazos
se aferraran
a mi cuerpo.
Tal vez quiera el
acaso
que un día tu piel
transpire junto a la mía.
Viviana Álvarez
domingo, junio 25, 2006
porque arrojé piedras al ocaso
porque arrojé piedras al ocaso
implorándole respuestas mudas
fenecidas ansiedades copulaban
entre árboles
cuando tu piel fue distancia
y tu voz acalló entres espinas
implorándole respuestas mudas
fenecidas ansiedades copulaban
entre árboles
cuando tu piel fue distancia
y tu voz acalló entres espinas
Viviana Álvarez
TO MY KING (A MI REY)

Y si al llegar al claro, luego de haber caminado por horas bajo la lluvia. Y si cuando arribe, entre el viento que tenaz me susurra fábulas maravillosas. Y si luego de cruzar el lago, sorteando las malezas que lastiman la piel y el alma. Y si tras haber pasado días de frío, hambre y penurias inconfesables. Si luego de haber luchado con enemigos que blandían sus crueles espadas a la luz de la luna, haciéndolas parecer espeluznantes aparecidos de quién sabe qué historia contada antaño por los bardos de mi pueblo.
Si al arribar con el alma atestada de pesares por el largo trajín que los siglos que se acumulan. Si supiera de antemano que encontraría mi pueblo de elfos allende el bosque. Mi querido y ansiado pueblo que alguna vez me amparó tras otro de mis largos viajes buscándote. Una búsqueda que lleva tiempo, pasión, ilusión de hallarte y esperanza de encontrarte. Porque sé que no nos has abandonado, que tu partida es provisoria, que retornarás mágico y valiente. Dándonos lo mejor de tu alma. Deseo pensar en ti de esa manera, que has de volver a tu gente. porque sabes de nuestro desamparo y carencias desde que te llevó la barca. Sé que las reinas te cuidaron, que fuiste tratado como mereces, pero aún ansío que la profecía pronunciada cuando tomaste el reino, se realice.
Tengo la urgente esperanza de que retornes, junto a tu misericordia y valentía para seguir protegiéndonos. Que vuelvas a tu pueblo que a través de los siglos te respeta. Porque no volverá a nacer otro . Oh! Mi amado rey Arturo, susúrrale al oído a Merlín para que despierte de su letargo y nos devuelva tu fuerza, para que Excalibur imparta justicia de tu mano y nos liberes de los fantasmas que desde tu partida nos han invadido, pero que gracias al recuerdo que nos dio fuerzas a través de los siglos, no lograron apoderarse de nuestra voluntad que te pertenece y esta aguardando que retornes para estar nuevamente a tu servicio.
Si al arribar con el alma atestada de pesares por el largo trajín que los siglos que se acumulan. Si supiera de antemano que encontraría mi pueblo de elfos allende el bosque. Mi querido y ansiado pueblo que alguna vez me amparó tras otro de mis largos viajes buscándote. Una búsqueda que lleva tiempo, pasión, ilusión de hallarte y esperanza de encontrarte. Porque sé que no nos has abandonado, que tu partida es provisoria, que retornarás mágico y valiente. Dándonos lo mejor de tu alma. Deseo pensar en ti de esa manera, que has de volver a tu gente. porque sabes de nuestro desamparo y carencias desde que te llevó la barca. Sé que las reinas te cuidaron, que fuiste tratado como mereces, pero aún ansío que la profecía pronunciada cuando tomaste el reino, se realice.
Tengo la urgente esperanza de que retornes, junto a tu misericordia y valentía para seguir protegiéndonos. Que vuelvas a tu pueblo que a través de los siglos te respeta. Porque no volverá a nacer otro . Oh! Mi amado rey Arturo, susúrrale al oído a Merlín para que despierte de su letargo y nos devuelva tu fuerza, para que Excalibur imparta justicia de tu mano y nos liberes de los fantasmas que desde tu partida nos han invadido, pero que gracias al recuerdo que nos dio fuerzas a través de los siglos, no lograron apoderarse de nuestra voluntad que te pertenece y esta aguardando que retornes para estar nuevamente a tu servicio.
Viviana Álvarez
UNA PINCELADA
Recortaría al pasado horas calladas, el perfume de un beso, sensación de lluvia, tantas noches oscuras.
Quedaría en mi alma, lobo sin dueño, el roce de una mano, pasiones libertinas, sudor compartido, algún nombre lejano.
Tatuaría tu risa, la cópula urgente, sábanas desprolijas, las copas de vino, un rincón olvidado.
Incienso y lavanda, las uvas, tu sexo, mi entrega.
Tu olvido.
Viviana Álvarez
CARTA DE PRESENTACIÓN
Me quedaré entonces con mi locura consecuente. Por creer en duendes, algunos me llaman loca. Ah!, efímeros humanos, pragmáticos y terrenos. Por buscar la lógica, pierden la belleza de lo que desconocen. Y se proclaman jueces de nosotros, los locos.
¿Quién dibujó el límite que nos separa de ellos?
Carentes de iniciativa, reniegan de la rebeldía y siguen arcaicos preceptos que evitan su crecimiento.
Pobres almas encerradas en pertrechos de carne humana, sin conocer siquiera el significado de semejante término. Nadan en profundidades de permisos y preconceptos.
Temen al alto vuelo que tenemos los locos.
Jauría de carencias que llaman formalidad. Si llueve no se mojan porque amar la lluvia resulta de anormal. Ni se abrazan muy seguido porque no es la norma social.
Tampoco se aman como EL FLACO (¡qué locura decirle así al Señor que está en los Cielos!) nos enseñó. En algún cruel recodo de sus vanos caminos olvidaron que no es necesaria la iglesia si se Lo ama de verdad.
Parece ser de locos, también reírse con sinceridad, carcajadas al viento, espontánea muestra de felicidad.
Más asimilé en esta senda, a elegir mis decisiones, aprender si me equivoco, disfrutar si acierto el rumbo, llorar si tengo ganas, reír hasta que duela el cuerpo.
De elecciones hablo muy seguido, recuerden que estoy loca, y por este estado de conciencia alterada, imagino paisajes, historias y algún que otro personaje, que gracias a la locura que Dios me regaló, puedo plasmar en papel.
Hablar siendo sincera también está mal visto, cultivar el niño interno es potente signo de inmadurez. Si no soy pera ni manzana, ¿por qué he de madurar?
Mi camino está trazado, he de ser loca para siempre, y si algún formal no me toma seriamente, desdichado ser! Ha de quedar anclado en este páramo de mediocridad y sensatez.
Viviana Álvarez
sábado, junio 24, 2006
domingo, junio 18, 2006
domingo, junio 11, 2006
miércoles, junio 07, 2006
MI CARTA

Lanús algún día de 2002
Camine un difuso trayecto, anduve por hoscos atajos. Te buscaba. En un hondo escondrijo de mi alma, que lleva tu nombre grabado a fuego, siempre habitó la esperanza de encontrarte. Despertarte.
Ya es hora de tu regreso.
Ha sido demasiado largo tu letargo y el universo por fin te reclama. Espero hayas sanado y te encuentres en condiciones de volver a tutelarnos. Como antes, nuestro guía. Llevo épocas aguardándote, pero se que no ha sido en vano.
Debo contarte algunas cosas para ponerte a tono con la situación.
Existe como siempre el mal, pero ha cambiado de forma. Ahora no son espadas filosas, sino hambre y desolación. La denigración ha llegado a un extremo intolerante. Gente sin techo, niños famélicos, dragones de metal que lanzan fuego purulento sobre poblaciones enteras y las exterminan con un solo soplido. Es imperativa tu venida. Junto a los caballeros, para librarnos de este infierno.
Amado Rey Arturo, dile a Merlín que apure los trámites de tu vuelta.
Es hora de que Excalibur esté nuevamente en tus manos para distribuir la justicia que hasta ahora nos es vedada.
Tu dama
Niniane (Viviana)
lunes, junio 05, 2006
jueves, junio 01, 2006
martes, mayo 30, 2006
miércoles, mayo 24, 2006
COPULAMOS PALABRAS
Copulamos palabras
nos apareamos entre paréntesis
y puntos suspensivos
hasta parir un poema
orgásmico
entre sustantivos,
comillas
y la obscena lascivia
del párrafo
inconcluso
Viviana Álvarez
nos apareamos entre paréntesis
y puntos suspensivos
hasta parir un poema
orgásmico
entre sustantivos,
comillas
y la obscena lascivia
del párrafo
inconcluso
Viviana Álvarez
SALLY O´CONNOR DE DUBLIN

Cuentan en Erín que los elfos son, como todos los seres mágicos, criaturas vehementes. Al igual que las hadas, se conocen diversas categorías. Los elfos oscuros que no son en absoluto amigables, los de los árboles (no necesito explicarte), los knockers, que habitan las profundidades de las minas y cuidan de los mortales que allí trabajan, bendiciendo con algún tesoro a los hombres que los ayudan. No te recomiendo encontrarte con los bloody cap o gorro sangriento, pequeños no muy bellos y con un sugestivo gorro rojo, que se dice tiñen con la sangre de sus víctimas.
Pero no te asustes, no todas las especies son de temer. Los existen de mediana estatura y bellos, con sus orejas en punta, hábiles para la música, poetas, y los más amigables para los humanos. A veces demasiado.
Es famosa en Dublín la historia de Sally O’Connor, una jovencita muy buena y maravillosa persona, que vivía en los lindes de un bosque allá por el siglo dieciocho. Ten presente que no a todo el mundo se le presentan o les dirigen siquiera la mirada estos seres.
Sally solía pasear por los endrinos, cantando tonadas que le había enseñado su abuela, quién a su vez las aprendió de su abuela, quién a su vez las recibió de la suya, y seguiríamos así hasta llegar a los primeros habitantes de la isla. Su voz no era para nada melodiosa, pero su corazón era transparente como el cielo sobre los acantilados.
Cuentan que los paseos de Sally eran diarios y que pasaba horas en los bosques, cantando, juntando flores, recostada en el pasto, jugando con los mirlos, soñando. Una de esas tardes, cuando el sol se ponía, una silueta se dibujo a contraluz. Largos cabellos, medianamente alta, parecía un príncipe.
Grata fue su sorpresa, cuando reconoció a un elfo, que la contemplaba extasiado, maravillado y perdidamente enamorado. Lughnashdin, tal era su nombre, se arrodilló ante ella y tomándole las manos dulcemente, le pidió que fuera su esposa. Sallly no dudó, pues también estaba maravillada y perdidamente enamorada de él.
La historia fue cantada por los bardos y hoy tiene una tierna canción que dice que vivieron en el bosque dorado, que tuvieron dos preciosos hijos, mitad elfos mitad humanos y que Sally sigue entonado las canciones aprendidas de su abuela, cuando sale a pasear junto a su familia.
Pero no te asustes, no todas las especies son de temer. Los existen de mediana estatura y bellos, con sus orejas en punta, hábiles para la música, poetas, y los más amigables para los humanos. A veces demasiado.
Es famosa en Dublín la historia de Sally O’Connor, una jovencita muy buena y maravillosa persona, que vivía en los lindes de un bosque allá por el siglo dieciocho. Ten presente que no a todo el mundo se le presentan o les dirigen siquiera la mirada estos seres.
Sally solía pasear por los endrinos, cantando tonadas que le había enseñado su abuela, quién a su vez las aprendió de su abuela, quién a su vez las recibió de la suya, y seguiríamos así hasta llegar a los primeros habitantes de la isla. Su voz no era para nada melodiosa, pero su corazón era transparente como el cielo sobre los acantilados.
Cuentan que los paseos de Sally eran diarios y que pasaba horas en los bosques, cantando, juntando flores, recostada en el pasto, jugando con los mirlos, soñando. Una de esas tardes, cuando el sol se ponía, una silueta se dibujo a contraluz. Largos cabellos, medianamente alta, parecía un príncipe.
Grata fue su sorpresa, cuando reconoció a un elfo, que la contemplaba extasiado, maravillado y perdidamente enamorado. Lughnashdin, tal era su nombre, se arrodilló ante ella y tomándole las manos dulcemente, le pidió que fuera su esposa. Sallly no dudó, pues también estaba maravillada y perdidamente enamorada de él.
La historia fue cantada por los bardos y hoy tiene una tierna canción que dice que vivieron en el bosque dorado, que tuvieron dos preciosos hijos, mitad elfos mitad humanos y que Sally sigue entonado las canciones aprendidas de su abuela, cuando sale a pasear junto a su familia.
Viviana Álvarez
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